El pleito del Escarabajo: cuando Volkswagen tuvo que pagar a Tatra
El coche más fabricado de la historia debía demasiado a los Tatra aerodinámicos de Hans Ledwinka. La guerra enterró la demanda; la paz la resucitó, y Volkswagen acabó pagando.
En los años treinta, la checa Tatra fabricaba los coches más avanzados del mundo: aerodinámicos de motor trasero refrigerado por aire, diseñados por Hans Ledwinka. Ferdinand Porsche los conocía bien; él mismo admitió alguna vez que al diseñar el coche del pueblo había mirado por encima del hombro de Ledwinka.
El parecido del KdF-Wagen —el futuro Escarabajo— con las soluciones patentadas de Tatra era tan evidente que la casa checa demandó antes de la guerra. La respuesta llegó por otra vía: la anexión de Checoslovaquia dejó el pleito en nada y a Tatra fabricando para el ocupante.
Terminada la guerra, Tatra volvió a los tribunales. En 1961, Volkswagen aceptó pagar tres millones de marcos por la infracción de patentes: el reconocimiento tardío de que el coche más vendido del planeta tenía una deuda técnica con Kopřivnice.
La historia tiene una coda negra: tantos oficiales alemanes se mataron conduciendo deprisa los Tatra de motor trasero que se los llamó el arma secreta checa. El archivo guarda las fichas de ambas familias de coches, cada una con su parte de la historia.