El aullido de Matra: tres Le Mans seguidas y un sonido irrepetible
Entre 1972 y 1974, una empresa aeroespacial francesa ganó tres veces consecutivas las 24 Horas. Su V12 sigue considerándose el motor con mejor sonido que ha pasado por La Sarthe.
Matra fabricaba misiles y satélites, y corría por prestigio nacional: Francia llevaba desde 1950 sin ganar Le Mans con un coche francés. Tras conquistar el Mundial de Fórmula 1 de 1969 con Stewart, la casa volcó su ingeniería en la resistencia con una obsesión: ganar en casa.
Lo consiguió tres veces seguidas: 1972 con Henri Pescarolo y Graham Hill —que completó así la triple corona: Mónaco, Indianápolis y Le Mans, todavía única—, y 1973 y 1974 con Pescarolo y Larrousse. Tres victorias, tres tricolores, y el país reconciliado con su prueba.
El protagonista secreto era el motor: un V12 de tres litros atmosférico cuyo aullido agudo, casi de sirena, los aficionados veteranos siguen citando como el sonido más bello que ha dado el automovilismo. Las grabaciones no le hacen justicia y las reuniones históricas donde aparece se llenan por él.
Cumplido el objetivo, Matra se retiró en la cima, como MV Agusta en las motos: los proyectos de orgullo terminan cuando el orgullo está servido. Su ficha de marca, con el Djet y el Rancho incluidos, está en el archivo.